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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://alejandroherrera.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>alejandro herrera     :-)</title><description>Hola, soy Alejandro Herrera y vivo en Buenos Aires (Argentina)herreral@infovia.com.ar&lt;br /&gt;</description><link>https://alejandroherrera.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Cuadro pol&#xED;tico.</title><link>https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052901-cuadro-politico-.php</link><guid isPermaLink="true">https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052901-cuadro-politico-.php</guid><description><![CDATA[<p>A veces los liberales me causan extra&ntilde;eza. En el programa de tv Fuego Cruzado (edici&oacute;n de ayer, por Am&eacute;rica), Marcelo Longobardi le pregunt&oacute; a Leuco qu&eacute; era un cuadro pol&iacute;tico, a ra&iacute;z de la persistente calificaci&oacute;n que recibe en ese concepto la senadora Cristina Fernandez. La pregunta fue con sorna, porque para &eacute;l un cuadro es algo que se cuelga en la pared. Alguna clase de liberales tienen la particularidad de moverse con un sistema de ideas bastante restringido. Eso hace que se le escapen datos, situaciones, conceptos de la historia, que bien podr&iacute;an conocer para, al menos, oponer argumentos. La idea de cuadro pol&iacute;tico pertenece al universo de la teor&iacute;a marxista, m&aacute;s espec&iacute;ficamente a Lenin. En su teor&iacute;a de la revoluci&oacute;n, Lenin consideraba que deb&iacute;a existir un partido de cuadros en condiciones de ejercer el liderazgo de las masas. Los cuadros pol&iacute;ticos no eran m&aacute;s que l&iacute;deres poseedores de un sustrato ideol&oacute;gico com&uacute;n y con las habilidades necesarias para cumplir cualquier responsabilidad pol&iacute;tica que implicara las circunstancias. Cuando se habla de cuadro pol&iacute;tico en rigor se deber&iacute;a a hacer referencia a las aptitudes b&aacute;sicas para cumplir diferentes roles funcionales. </p><p>Alejandro Herrera</p>]]></description><pubDate>Mon, 29 May 2006 02:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>El 25 de la gobernabilidad.</title><link>https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052802-el-25-de-la-gobernabilidad-.php</link><guid isPermaLink="true">https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052802-el-25-de-la-gobernabilidad-.php</guid><description><![CDATA[<p>El Presidente arm&oacute; su plaza. Fue leg&iacute;timo? Claro que s&iacute;. Pero que quiero decir con leg&iacute;timo? La legitimidad es un concepto que se introduce en la teor&iacute;a social de la mano de Weber. Se propone comprender los procesos por los cuales el cuadro de poder (carism&aacute;tico, racional, tradicional) activa una serie de mecanismos que permiten despertar creencia social en la validez de sus mandatos y orientaciones. Ampliando la pregunta, es leg&iacute;timo que un Presidente convoque a una plaza? No solo es leg&iacute;timo, dir&iacute;a que es necesario hacerlo en alg&uacute;n momento de su proceso presidencial. Por qu&eacute;? Porque el problema de la legitimidad de la gesti&oacute;n est&aacute; intimamente relacionado con la gobernabilidad. Los gobiernos democr&aacute;ticos de Am&eacute;rica Latina deben gestionar la gobernabilidad a partir del desaf&iacute;o de encontrar&nbsp;respuestas leg&iacute;timas a las tensiones y din&aacute;micas que presentan&nbsp;sus complejas realidades sociales. Los gobiernos nacen atravesados por fuertes tensiones, que hacen necesario, desde sus maximos niveles -l&eacute;ase, en&nbsp;Argentina, el Presidente-,&nbsp;mantener la mirada alta sobre las posibilidades de maniobra en cada situaci&oacute;n de coyuntura y la contribuci&oacute;n que las decisiones que se adoptan realicen a la confianza social sobre las bases de la gobernabilidad. Y, en esta perspectiva, la pregunta conclusiva es bastante simple: por qu&eacute; un Presidente que est&aacute; en condiciones de reforzar sus bases de gobernabilidad se privar&aacute; de hacerlo?&nbsp;Si alguien encuentra argumentos contrarios -es decir, teniendo condiciones, se priva de hacerlo-, Maquiavelo se equivoc&oacute; y la teor&iacute;a pol&iacute;tica y social deber&aacute; volver a empezar.</p><p>Alejandro Herrera&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sun, 28 May 2006 20:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>La teor&#xED;a del exceso de poder.</title><link>https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052801-la-teoria-del-exceso-de-poder-.php</link><guid isPermaLink="true">https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052801-la-teoria-del-exceso-de-poder-.php</guid><description><![CDATA[<p>Probablemente las cr&iacute;ticas a las opiniones pol&iacute;ticas de Elisa Carri&oacute; ser&aacute;n&nbsp;temas recurrentes en este blog. Por qu&eacute;?. Quiero dar una serie de razones ideol&oacute;gicas. Una de mis preocupaciones pol&iacute;ticas centrales es si el sistema ideol&oacute;gico de la Argentina podr&aacute; decantarse al punto de observar con claridad las fronteras entre las ideas de izquierda y las ideas de derecha. Las democracias avanzadas del mundo tienen este problema resuelto. El sistema pol&iacute;tico institucional se expresa con bastante claridad en l&iacute;neas de pensamiento de largo plazo que colocan a unos y a otros, en sus lugares y&nbsp;sin confusiones. La paradoja de la Argentina es que siendo un pa&iacute;s de fuerte influencia ideol&oacute;gica europea -tanto en las ideas de izquierda como de derecha- el sistema pol&iacute;tico institucional no se traduce en un mapa n&iacute;tido. Con excepci&oacute;n de los extremos (que poco contribuyen a la democracia y por eso los dejo de lado en el an&aacute;lisis), las ideas de izquierda y de derecha conviven en estructuras pol&iacute;ticas tradicionales (bajo de la forma de nucleos generacionales de&nbsp;ciertas experiencias hist&oacute;ricas, como el caso de Montoneros en el peronismo o la Coordinadora en el radicalismo)&nbsp;o nuevas que hacen dificil su identificaci&oacute;n a primera vista. Para los que estamos en el campo de las ideas de izquierda (insisto, dejo afuera el extremo: la izquierda determinista y darwiniana del tipo Partido Obrero, por ejemplo), la tarea de observar las posturas de derecha se presenta relativamente sencilla. Pero a la hora de colocarlas en una explicaci&oacute;n, esa tarea se complica. Por qu&eacute;? Porque ocurre el fen&oacute;meno que algunas de esas ideas se enuncian desde im&aacute;genes de izquierda. De ello deriva que la tarea anal&iacute;tica, como desaf&iacute;o intelectual permanente de la izquierda, tenga una doble direcci&oacute;n: debe apuntar a explicar y desbaratar las ideas tradicionales de derecha y, a la vez, las que se presentan como novedosas ideas de izquierda, desde un posicionamiento de imagen de izquierda, pero que, en el an&aacute;lisis profundo revelan su estructura ideol&oacute;gica de derecha. Sobre el&nbsp;primer punto -la construcci&oacute;n de las ideas de derecha en el mapa ideol&oacute;gico del pa&iacute;s- dedicar&eacute; otro post m&aacute;s adelante. Dedicar&eacute; atenci&oacute;n al segundo caso, que es donde cuadra el fen&oacute;meno del discurso de Elisa Carri&oacute;. La pregunta salta a la vista: tiene la doctora Carri&oacute; una estrutura ideol&oacute;gica de izquierda? No. Veamos por qu&eacute;. En primer lugar, por el irrealismo antojadizo del diagn&oacute;stico de la realidad pol&igrave;tica actual. La doctora Carri&oacute; asevera que existe un proceso de riesgo institucional severo en el proceso de gobernabilidad al que llama, por cierto creativamente, "exceso de poder". Sin embargo, no va m&aacute;s all&aacute; de una acusaci&oacute;n pol&iacute;tica formal. No llega a demostrar en qu&eacute; consiste el riesgo y mucho menos cu&aacute;les son los mecanismos que demostrar&iacute;an su existencia (dicho sea de paso, la gesti&oacute;n de los fondos de obras p&uacute;blicas, m&aacute;s que contribuir al riesgo institucional, en t&eacute;rminos sist&eacute;micos, reforzar&iacute;a lo contrario). Esto cobra relevancia si lo conectamos con nuestra l&iacute;nea de razonamiento general. En la historia de las ideas de izquierda (democracia radical; socialismo; anarquismo, etc.), el eje de las luchas sociales, estrategias y liderazgos, tanto pol&iacute;ticos, sociales como te&oacute;ricos, pas&oacute; por el deseo, la voluntad y la tenecidad para la construcci&oacute;n de un nuevo poder, de un nuevo orden, un contraorden. La Revoluci&oacute;n Francesa, la Revoluci&oacute;n Rusa, como procesos sociol&oacute;gicos, no fueron&nbsp;respuestas a excesos de poder (aunque alguien poco informado se incline a creerlo porque tiene la imagen equivocada de un rey desp&oacute;tico o un zar despreocupado). Se trataron de respuestas constructivas de amplias&nbsp; bases de un nuevo poder. En t&eacute;rminos de la teor&iacute;a pol&iacute;tica que se preocupa por la clarificaci&oacute;n de las ideas de izquierda (o al menos, de su debate), la diferencia es sustancial. Por qu&eacute;? Porque esperar el exceso de poder como condici&oacute;n de la acci&oacute;n pol&iacute;tica -&eacute;ste es el supuesto de fondo de la hip&oacute;tesis de alianza electoral de la doctora Carri&oacute;- coloca en una situaci&oacute;n de impotencia para&nbsp;una construcci&oacute;n sobre el aqui, el ahora y el ma&ntilde;ana. Esperar que el otro se exceda para ser yo, es darle al otro un poder que, como resulta de la l&oacute;gica, es delegado (o resignado) por m&iacute;. Se trata de una ilusi&oacute;n, una metaf&iacute;sica de la pol&iacute;tica. Marx advert&iacute;a que uno de los errores de Hegel hab&iacute;a sido el de fundir lo concreto pensado con lo concreto real. La operaci&oacute;n te&oacute;rica de Marx de separar lo concreto pensado de lo concreto real, abre un panorama nuevo en la filosof&iacute;a pol&iacute;tica alemana. El problema de la doctora Carri&oacute; (uno de ellos) sobre el punto -su teor&iacute;a del exceso de poder- es el de la ilusi&oacute;n te&oacute;rica hegeliana. Una ilusi&oacute;n que se aparta del realismo de modo deliberado -o mejor, es una construcci&oacute;n ideol&oacute;gica- y que conlleva una aspiraci&oacute;n de manipulaci&oacute;n. Qu&eacute; efecto te&oacute;rico produce esta forma de razonar? El de la creeencia de estar&nbsp;frente a una idea de izquierda. Volver&eacute; sobre esta cuesti&oacute;n en otros post.</p><p>Alejandro Herrera</p>]]></description><pubDate>Sun, 28 May 2006 18:38:00 +0000</pubDate></item><item><title>Mentalismo pol&#xED;tico.</title><link>https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052101-mentalismo-politico-.php</link><guid isPermaLink="true">https://alejandroherrera.blogia.com/2006/052101-mentalismo-politico-.php</guid><description><![CDATA[<p>Elisa Carri&oacute; volvi&oacute; con su remanido <strong>mentalismo pol&iacute;tico.</strong> Esta vez anunciando su heroisismo electoral con una autoproclamada candidatura presidencial para el 2007. A caballo de una nueva denuncia o, mejor, de un nuevo f&aacute;rrago verbal donde los hechos se desdibujan de las opiniones, vuelve con su conocido deseo imaginario: el de una nueva cat&aacute;sfrofe institucional como la del 2001. El supuesto de su razonamiento es, por momentos, aterrador: ella dice, <strong>"si ac&aacute;&nbsp;se viene todo abajo, voy a estar yo y quienes yo se&ntilde;ale (Lopez Murphy)."</strong> Por eso, en su articulaci&oacute;n discursiva, el foco est&aacute; puesto en hacer posible la profecia. Tiene derecho a hacerlo (como ya lo hizo antes). Pero no deja de ser <strong>una canallada te&oacute;rica</strong>, un <strong>infantilismo pol&iacute;tico</strong> y <strong>una muestra m&aacute;s de inmadurez</strong> sobre sus&nbsp;posibilidades de dirigir la Argentina de estos tiempos. Podr&iacute;a hacerle un servicio importante a la democracia argentina si revisara <strong>su republicanismo mesi&aacute;nico.</strong></p><p><strong>Alejandro Herrera</strong></p>]]></description><pubDate>Sun, 21 May 2006 18:12:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
